Cuidar el presupuesto no es el problema. El problema aparece cuando se recorta en lo que sostiene toda la experiencia: el sonido. Un mal sonido no se maquilla en edición, ni se arregla con volumen: rompe discursos, enfría la pista y genera quejas. Aquí te contamos, claro y sin miedo, qué errores no tienen vuelta atrás, dónde están los costes ocultos del “ahorro”, qué sí merece inversión y cómo comparar presupuestos sin perder calidad.
Errores reales que ya no se pueden arreglar
- Micrófonos que no se entienden en la ceremonia. La promesa se escucha “a trozos”. Ese momento no vuelve.
- Altavoces mal orientados. Mesas “ahogadas” y fondo sin cobertura; ni con +10 dB llega bien.
- Cables, ruidos y acoples. Chirridos en brindis o vídeo sorpresa: la emoción se corta.
- Equipo insuficiente en exterior. El viento y la distancia “se comen” la música; la pista nunca despega.
- Sin plan B (lluvia/limitador/avería). Cuando pasa, se para todo.
Conclusión: lo barato no es barato si arruina un momento irrepetible.
Los costes ocultos del “ahorro”
- Eventos más largos y cansados. Si no hay cobertura homogénea, se pierde tiempo recolocando gente y repitiendo discursos.
- Quejas de vecinos/venue. Sin control de decinelios y orientación, llegan quejas… y la fiesta se corta.
- Reparaciones de última hora. Alquilar “algo más” el mismo día o llamar a un técnico cuesta el doble.
- Vídeo/foto comprometidos. Sonido sucio = material inservible en partes clave.
- Mala experiencia de marca. Invitados cansados y pareja estresada: eso también es coste.
Qué sí merece la inversión (y por qué)
- Microfonía fiable + pruebas reales. Voz clara en ceremonia y discursos; con antiviento si es exterior.
- Cobertura por zonas. Varios puntos de sonido moderados para llegar sin gritar.
- Técnico/DJ con criterio. No es poner canciones: es leer la sala y coordinar con el equipo.
- Plan B y seguros. Lluvia, limitador estricto, corte de luz: resolución sin dramas.
- Iluminación básica bien usada. Subir energía sin subir dB; confort en mesa y foco en pista.
Cómo comparar presupuestos de forma inteligente
No compares solo precio; compara cobertura y garantías.
- Qué incluye: microfonía (cantidad y tipo), puntos de sonido por zona, iluminación básica, montaje/desmontaje, horas reales de servicio.
- Plan B: lluvia, limitadores, averías, retrasos (>15 min). ¿Qué harán y cuánto cuesta?
- Pruebas y coordinación: ¿harán prueba técnica? ¿Coordinan con WP/cap de sala/foto?
- Equipo y marcas: potencia real, orientación, protección anti‑acoples/limitador; ¿equipo propio o alquiler low‑cost?
- Experiencia en tu tipo de espacio: masía exterior ≠ salón; pide ejemplos de situaciones resueltas.
Tip rápido: si un presupuesto no detalla cómo logrará que todo se escuche bien en cada zona y momento, estás comparando a ciegas.
Señales de alerta de un “DJ barato”
- Solo habla de canciones; nada de cobertura, microfonía o plan B.
- “Lo soluciono subiendo el volumen”.
- No pregunta por limitadores, distancia entre espacios ni aforo.
- Llega “justo de tiempo” y sin pruebas.
Resultado: ahorro real vs. falso ahorro
- Ahorro real: decisiones que mantienen calidad con mejor eficiencia (logística, tiempos, packs).
- Falso ahorro: recortar en sonido y técnica. Pagas menos… para perder momentos.
Mini‑checklist (guárdalo)
✅ Voz clara en ceremonia y discursos
✅ Cobertura por zonas (no un único altavoz fuerte)
✅ Plan B escrito (lluvia, limitador, averías)
✅ Coordinación con proveedores clave
✅ Equipo mantenido + seguro RC
✅ Contrato con detalle técnico y horarios
Guardad este checklist y pedid a quien vayáis a contratar que os explique, con detalle, cómo cubrirá cada zona, qué pruebas hará y cuál es su plan B. Lo importante es que el sonido sea claro, seguro y ajustado a vuestro espacio. 🎧
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